Y estábamos ahí mirándonos
fijamente, con esa mirada que podría paralizar a cualquiera, deseosa, ansiosa, hermosa… tus ojos delineando mis labios y mis ojos cuidando que no salieras
de la línea.
Esa forma en la que un cazador cuida a su presa, sabiendo la
importancia que tiene que esta no se sienta amenazada.
Nuestras miradas se cruzaban, era
inevitable, yo deseaba tanto como tu ese momento, deseaba sentir tus labios, la
humedad que había entre ellos, deseaba sentir tu pasión y entonces paso… sentí tu calor,
tu sabor, tus manos en mi rostro aprendiendo de memoria cada detalle con tu
tacto.
Podía sentir cada parte de ti, éxtasis,
adrenalina, sentía tu respiración, aquello sí que podía llamarlo un beso
apasionado.
Y es que nunca nadie jamás había prendido
el infierno que había dentro de mí con
tan solo un beso.
Y entonces sentí la verdadera
felicidad trascendental…. Sukha.

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Escribo solo cuando estoy TRISTE, es mi placebo, un momento en el que mi vida es parte de una historia y solo así mi cerebro canaliza que el dolor (como en todos los cuentos) es momentáneo.