"Aunque el decía que su cariño era inexplicable, sin saber porque,
aún dejaba cabos sueltos, caminos sin llenar, pedazos de corazón roto
donde los remiendos no habían sido terminados. Y era por ahí donde en
sus largas ausencias el amor aprovechaba para buscar caminos que a ella
la llenaran de eso que buscaba, soñaba, esperaba.
Aunque extrañamente nisiquiera ella misma sabía que le hacía falta.
Hablaba con elocuencia, amaba como ninguna, sonreía pareciendo que la
tristeza jamás hubiera parado en su vida, luchaba aguerridamente a sus
ideales e iba por la vida con esa seguridad envidiable.
No se sabía cual de los dos estaba más jodido.
Sólo quedaba que a él, el miedo por amar y entregarse se desvaneciera y
a ella sólo le restaba mantenerse firme por lo que comenzaba a sentir y
no fallar esta vez por un momento de locura y éxtasis".


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Escribo solo cuando estoy TRISTE, es mi placebo, un momento en el que mi vida es parte de una historia y solo así mi cerebro canaliza que el dolor (como en todos los cuentos) es momentáneo.