viernes, 9 de junio de 2017

Vivir para no olvidar



Después de considerarlo una estrella fugaz, efímero en mi vida, volvió para ser inefable, y es que no importa  en qué dirección vallan nuestras vidas, lo que me hace sentir es inconmensurable.

 


Y ahí estabas, cambiando mi vida en todos los sentidos, yo tan simple y tú tan etéreo, yo deseando que esto fuese sempiterno apostándolo todo una vez más.

 

Ahí estábamos, como la primera vez, el deseo de nuestros cuerpos se hacía evidente con cada movimiento, era obvio que deseaba ser tuya, cada segundo un poco más, cada día por el resto de mi vida,  cada respiración tuya cerca de mí, hacían que mi pecho ardiera, que inhalara esa pasión que nuestros cuerpos  transmitía al tener tus manos en mi cadera,  quería que me ahogaras, que me tocaras, que me tuvieras, quería gritarte, tenerte, aprisionarte.


  
Cada beso me aprisionaba más a ti, podía sentir el calor de tu entrepierna, y al límite de tu boca mi pelvis pedía un poco más, torbellino eterno  e insaciable nuestros cuerpos colapsándose y nuestras vidas encontrándose, atándose para jamás soltarse, viviendo para no olvidarse. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribo solo cuando estoy TRISTE, es mi placebo, un momento en el que mi vida es parte de una historia y solo así mi cerebro canaliza que el dolor (como en todos los cuentos) es momentáneo.