Ya no podía mas, esta situación despertaba mis demonios mas profundos, algunos que ni siquiera sabia existían dentro de mi. Ya no podía seguir soportando tanto dolor, me sentía agotada, cansada, desanimada, no podía pensar en como volver a ponerme en pie.
Quizás el suicidio seria un alivio, pero tenia muchas ganas de....... -Un momento, no era así, no tenia ganas de seguir adelante sin el-.
¿Y si acabo con mi vida? ¿Podría ser capaz de hacerlo? ¿Porque lo estaba pensando siquiera?, ¿Quien me aseguraría que dándole fin a mi vida podría yo estar en paz? ..........
Al final de cuentas y con experiencias que había vivido en libros eso no le había beneficiado del todo a Dante en su búsqueda de su amada Beatriz, ni a Fausto con el diablo al querer saber todo....... ¿Porque debía pasarme a mi muriendo por él?.
Pensaba en la paz, que obtendría al dejar este mundo terrenal, pero mi comportamiento, según el decálogo católico escrito, no había sido del todo excelente, y no es que me considerara una persona muy apegada a la religión, pues nunca asistía a misa, era mas bien ese tipo de persona que creía que había un ser supremo para calmar mis temores, mis dolores, mis ansiedades y mis miedos; rezaba, oraba, pedía, creía....... "tenia fe". ¿Iría al cielo?, !y que si voy al infierno!, ¿Y si el infierno es mejor que el infierno que estoy viviendo ahora?
No lo sabia, nada era seguro, solo el hecho de que necesitaba encontrar la paz que no conseguía sentir ya hace mucho tiempo atrás, lo único que me hacia tranquilizar era esa calma que llegaba a mis días, esa que engañaba a mi malherido corazón, en esos momentos cuando mi esencia se aferraba a la suya.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribo solo cuando estoy TRISTE, es mi placebo, un momento en el que mi vida es parte de una historia y solo así mi cerebro canaliza que el dolor (como en todos los cuentos) es momentáneo.