viernes, 9 de diciembre de 2016

Historia de un Adios.





Primero que nada, muchas gracias, gracias por llegar a mi mundo, enseñarme quien era,  de que era capaz y que realmente valía como mujer. Aún recuerdo esas pláticas absurdas donde argumentábamos quienes éramos. Viene a mi mente como poco a poco, (como un buen cazador) me hiciste tu presa, me envolviste al punto de que estando con él, comenzaba a sonreír al pensar en ti. 

Aun me sigue sorprendiendo por qué fui yo la elegida, ¿que habías visto en mi? Porque era yo diferente al resto de quienes te cortejaban….
Recuerdo nuestras pláticas largas, en las que como simples desconocidos nos apoyábamos, como amigos de toda la vida. 

Sonrió pensando ese sábado 16 de enero, donde me llamaste y me dijiste “Si no te veo mañana ya no”, y toda nerviosa pero con grandes expectativas dije: “está bien, mañana te veo”.

Al fin nos veríamos cara a cara, jamás imagine la potencia con que abrazarías mi vida……..
Te vi llegar, tu carita de niño hacia visible la diferencia de edades, pero aun así al tomar tu mano sentí como cambiarias mi vida y me sentí protegida, platicas sin sentido que en lugar de venderme como la mejor, en el subconsciente decía, no te enamores de mí, tengo muchos demonios, no te importo, habíamos salido vivos de aquella cita, no hubo besos, no hubo más allá de un hasta luego.

No recuerdo como llegue a casa, si volando o en una nube, me habías hecho muy bien y eso era lo que importaba……. Dos días y me habías hecho aquella propuesta que había esperado ansiosa…. Y aunque me hice del rogar (una semana) sabíamos que habíamos llegado a la vida de cada uno a hacer lo que sabíamos hacer, tu enloquecerme, y yo enseñarte a madurar.

Meses tras meses, quitando pedacitos de mí para completarte a ti, porque creí que estabas roto y te quería arreglar para mí. Pero tú no estás roto, tú estás vacío y después de 11 meses creo que no hay nada que lo llene, nada que te haga entender que tú eras lo que yo más amaba, lo que más idolatraba y que en lugar de tomarlo y cuidarlo, lo echaste a la basura. 

Y así como eres, y no quieres, ni vas a cambiar,  hoy yo te digo que es todo lo que puedo dar y yo tampoco pienso  ya en regresar.

Adiós.